Fue hace dos años. Por estas fechas. Una exposición recogía, en el Louvre donde reina la Victoria de Samotracia, las imágenes que el Cristo había dejado en la retina de Rembrandt. Dios y el genio. Ahí es nada. De aquella muestra ha quedado en el recuerdo la luz que desprende el Viajero que se detiene en Emaús para cenar. Las tres edades del hombre están junto...
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