EN el almanaque hispalense, que es algo mucho más profundo que un simple calendario, hay fechas marcadas con la ceniza de un miércoles, o con la tiza que va descontando los días que faltan para ese Domingo que nos devuelve al territorio de la infancia cuando se abren las puertas del Salvador. En el almanaque de esta Híspalis que cuenta sus abriles por siglos,...
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