TENÍA boqueras y lucios por falta de vitaminas, que en su casa se comía poco, mal y tarde. Eso me dijiste, porque aquella casa la frecuentabas mucho, por amistad de vecindad con él. Me dijiste algo que te había llamado la atención una de las veces que fuiste y estaban almorzando. Ese día había sardinas asadas, y viste cómo el aceite de la tostada era aceite frito,...
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