NO es el pavo de Navidad de toda la vida, aquellos pavos antiguos que tanto en la nostalgia dieron que hablar, cuando el Mercado del Arenal era todavía el de Entradores, y los vendían vivos en corraletas improvisadas en sus soportales. Donde acudían los afortunados que tenían dinero para comprarse un pavo y comérselo, o para regalárselo a un médico. Parecían...
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