CONTABAN de un carretero de la tribu, hombre blasfemo y de pregonado ateísmo, que iba un día delante de los bueyes de su carreta con la aguijada al hombro y un golpe de viento le arrebató el sombrero y se lo lanzó a veinte pasos, y cuando fue a cogerlo, otro golpe de viento lo lanzó más allá; el carretero corrió tras el sombrero y, cuando pudo cogerlo, miró al...
Suscribete para leer la noticia completa:

