LA lotería del Niño salió del bombo premiada y repartió los dineros por varios sitios de España. Cayó en un veintidós mil, «los patitos» lo llamaban, y a la mañana siguiente los Reyes Magos en cajas dejaban muchos billetes en afortunadas casas. Qué bonito es siempre un niño, y más si es de nuestra casta, y más si viene en pañales de un décimo y se nos planta...
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