CUANDO leí en ABC la frase de la escultora Montserrat Ribes me acordé inmediatamente del camello de los Reyes Magos al que una pata se le ha transformado en un alambre. Y del pescador que ya no tiene caña que echar en el río que hacíamos fluir con el papel de plata de las chocolatinas Nestlé que mi tía María nos compraba en La Rosa de Oro para que coleccionáramos...
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