COMO comprenderán ustedes, no me he montado, ni pienso, ni Dios lo permita, en el carrusel que ha puesto Espadas en la Navideña Calle del Infierno en que ha convertido lamentablemente (como ha denunciado Adepa) la histórica Plaza de San Francisco. Como no he osado pegarme el pellejazo del siglo en la pista de patinaje del mismo degradado lugar. Al que por si...
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