MIL campanas suenan en mi corazón cuando miro hacia atrás con la serenidad que te da el vino añejo del tiempo para echarle el brazo por encima del hombro al gran Sinatra y escucharlo cantar a su manera. Con él habrá que consentir que en tan largos días hubo momentos en los que mordí más de lo que pude masticar pero, finalmente, tras comérmelo luego lo escupí....
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