NADA tenía por qué salir mal. Pero salió peor que mal. La historia arranca en Kuwait, paraíso petrolero que también tiene sus parias, por ejemplo, los Emwazi. Eran unos apestados en el emirato por doble motivo: formaban parte de la tribu de los Bedooms, que ni siquiera gozaba de plena ciudadanía kuwaití; y además, cuando Sadam ocupó el país tuvieron la genial...
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