FELIPE González, que a olfato no le ha ganado nadie en la política española de los últimos cuarenta años, lo vio claro. Su proyecto de modernización de la nación en todos los sentidos —«A España no la va a conocer ni la madre que la parió», en afortunado apotegma de Alfonso Guerra— necesitaba un referente histórico y lo encontró en Carlos III, el rey ilustrado...
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