LA ironía con la que nos trata el destino solo está a la altura de los caprichos de los dioses que, ociosos y maliciosos en lo alto del Olimpo, se aburren como españoles a la espera de que el sentido común se instale en cualquier consejo de ministros. Para liberarse del tedio matan moscas con el rabo, como hace el diablo, o escriben situaciones tan cómicas como...
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