EN estos días todos hemos querido ser franceses, al ver cómo, tras sufrir una matanza como nuestro 11-M, el pueblo se unía con sus gobernantes y cantaba «La Marsellesa» como un himno de paz y esperanza. Y no como aquí, que en circunstancias parejas llamaban «asesinos» a los gobernantes. Y en materia del himno, silban la Marcha Real cuando suena en ciertos campos...
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