EL episodio de los juguetes de Jorge Morillo ha sido, con toda probabilidad, lo más emocionante de las Pascuas, que ayer rodaron sin puntilla conforme la última carroza del rey Baltasar nos dio la espalda en cualquiera de las veinte cabalgatas con que los barrios emulan al cortejo del Ateneo. El tal Morillo se pasa media vida organizando torneos de fútbol entre...
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