Momento oportunísimo de traer a Lampedusa. Hoy. A este Madrid de chacalillos, de hienas, de ovejas. Sin guepardos
DEFERENTE y lejano, el príncipe Salina atiende, en su apartado palacio de Donnafugata, al ingenuo Chevalley di Monterzulo. Y sabe que su entusiasmo por modernizar Sicilia reposa sobre un sueño. O mejor, sobre una ignorancia primordial de aquello que...
Suscribete para leer la noticia completa:

