HA granizado azufre esta semana sobre la testa de Netanyahu, por haberse atrevido a decir que el Gran Muftí de Jerusalén inclinó el ánimo de Hitler al genocidio cuando el Führer estaba todavía dispuesto a encontrar una solución incruenta a la cuestión judía. Efectivamente, esta salida del primer ministro israelí es una barbaridad, pero no por lo que sus detractores...
Suscribete para leer la noticia completa:

