EN una visita reciente a Valencia, promocionando mi novela El castillo de diamante, me ha tocado defender insistentemente al obispo del lugar, Antonio Cañizares, en las entrevistas que me hicieron todos los medios (no pude defenderlo, sin embargo, en los medios de titularidad eclesiástica de la ciudad, que se negaron a entrevistarme). A Cañizares se le ocurrió...
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