UNA pregunta retorna, cada vez que el odio estalla, como sucede ahora, en Palestina: ¿por qué fracasaron los acuerdos de Oslo? Porque su lógica se asentaba sobre una racionalidad demasiado obvia: que un Estado moderno puede ser consolidado sobre cualquier territorio y, con ayuda económica inicial, gestar una sociedad próspera. Así sucedió con Israel, a partir...
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