Sé de una maestra que pone boca abajo las fotos de sus alumnos y las agrupa por parejas. Cada niño encuentra así, cada semana, la mano amiga que le ayudará, entre otras cosas, a abrochar el botón que se resiste o desatar el nudo imposible de la bolsa del almuerzo. Don Quijote, en calidad de Gran Maestre, podría hacer lo mismo con las tierras de España. Si quisiera...
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