QUE los españoles somos nuestros peores enemigos lo vimos en la refriega en que se vio envuelto en PP el pasado miércoles, que sin exageración podría calificarse de negro para él: todas las heridas fueron autoinfligidas. No se las detallo pues fueron suficientemente aireadas no sólo por sus rivales, sino también por buena parte de sus simpatizantes. Con sólidos...
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