Nos comenta SANTIAGO LOVAL que leer a Antonio Burgos «es un placer regocijante por su manejo del castellano suelto, que eleva la anécdota a categoría. En el Recuadro de hace días, titulado «Los zarrapastrosos», destacaba la zafiedaz de los alcaldes de Cádiz –bien conocido– y de El Ferrol –hace méritos– al recibir en el puerto oficialmente y en mangas de camisa...
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