Tras volver de Venezuela estuve varios días con la mosca detrás de la oreja por si me hubiera picado un mosquito. Dormía con mosquitera, como si todavía estuviera en el trópico, tratando de evitar lo que podía haber ya sucedido. Me miraba a cada rato en el espejo buscando el sarpullido del chikunguña, esa enfermedad que ha cruzado el océano desde África con el...
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