Si C’s tiene el reflejo de decencia de destituir a Juan Marín, algunos pertinaces abstencionistas nos lo pensaremos
TAMBIÉN la resignación es una apuesta política. Cuando no queda ya otra alternativa. Cuando ya no se elige entre malo y bueno; ni entre malo y menos malo; ni siquiera entre malo y pésimo. Sólo entre pésimos apenas distinguibles. Ahora. Ante unas...
Suscribete para leer la noticia completa:

