Llueven anuncios de empresas, bancos y ciudadanos de a pie que se irían de Cataluña. Desde los bancos allí asentados, como CaixaBank o el Sabadell, hasta, ayer mismo, Pronovias. Y si mi admirado José Luis Bonet Ferrer no se llevaría su negocio –Freixenet– es porque las viñas no se trasplantan sin más.
En la mentira y la ocultación en las que está instalado el...
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