Tengo la impresión de que Angela Merkel quedó traumatizada por la escena, recogida por las cámaras y mostrada por todas las televisiones, en la que negaba por «imperativo legal» el derecho a quedarse a una implorante niña palestina. Fue lo que le hizo abrir las puertas de par en par a los refugiados.
Quince días después ha tenido que cerrarlas ante la avalancha...
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