González no es un hombre de dudas. Para dudar, enseñaba Platón que hace falta ser sabio. No es el caso
González es la maldición del PSOE. Y su fortuna. No es lo esencial leer eso que declaró a un periódico barcelonés y que desmintió luego. Los contenidos nunca tuvieron relevancia en el talante ético-estético del hombre que se soñó presidente perpetuo. Y al cual...
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