Europa no puede acoger a todos los refugiados que huyen de la guerra o la miseria. Resulta sencillamente inviable, por mucho empeño que pongamos (y aunque tarde, lo estamos poniendo) en honrar una tradición humanista-cristiana que nos hace ser lo que somos y atrae hacia este continente libre a millares de musulmanes cuyo destino más lógico, por cercanía geográfica...
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