Conducía a 234, pero es futbolista. Su club no se lo afeará
Casi todos nos hemos pasado de revoluciones alguna vez. Pero una cosa es regalarse un pequeño alegrón y poner el coche a 140 y pico en una recta despejada de una autovía –cruzando los dedos para que no te empapelen–, y otra distinta es convertir la carretera en el circuito de Monza y circular a 234, velocidad...
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