¿Es posible un Estado de derecho si las leyes no nos obligan a todos por igual?
En el templo de Apolo en Delfos figuraba aquella máxima que tan bien aprovechó Sócrates: «Conócete a ti mismo». No es un mandato sencillo. Pasado el ecuador de la vida crees que te vas conociendo y te catalogas como una persona más o menos normal. Pero un día ese retrato indulgente...
Suscribete para leer la noticia completa:

