Allá en el cambio de siglo todavía conservábamos la soltería y con ella, ese aliciente cinegético que te espolea a trasnochar más allá de lo conveniente. En contra de lo que se cree, el primer síntoma de que un varón ha enfilado su otoño no es el temor a no poder hacer frente con decoro a las demandas de la recién aprobada viagra femenina. No, el auténtico signo...
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