Explicarles a estos grupos la nula relación entre la pasión por el toreo y las ideologías es una pérdida de tiempo. Lo suyo es un fanatismo vulgar, primario, feroz.
El grupo inicial de los antitaurinos, los llamados animalistas, me produce una enorme pereza intelectual. Parecida a la que me causan esas modelos desnudas para protestar, dicen, contra el negocio...
Suscribete para leer la noticia completa:

