Los aplausos y las toneladas de pasta no son una vacuna contra el gañanismo
El domingo 13 de octubre del año pasado dos hermanos barceloneses de 27 y 22 años, hijos de un abogado y una médico prestigiosa, salieron de copas con un amigo por el Puerto Olímpico de su ciudad. El hermano mayor era un tiarrón de planta impresionante, 1.95, que vestía camiseta negra...
Suscribete para leer la noticia completa:

