EL decreto de convocatoria electoral de Mas es un episodio excepcional que no se ha analizado bastante. El mismo acto jurídico tuvo su efecto normal y, a la vez, una interpretación plebiscitaria. La realidad por un lado; por el otro, una proyección insensata, absurda.
Esto tiene resonancias quijotescas, quijotescas por delirantes. Desde el Estatut, los actos de...
Suscribete para leer la noticia completa:

