SAMUEL Johnson, el osuno y sapientísimo erudito inglés del siglo XVIII, se casó solo una vez, con una señora que le llevaba 21 años, una viuda paticorta a la que apodaba cariñosamente Tetty. Cuando ella falleció tras 17 años de matrimonio, el viudo Johnson, que era hombre sentimental y pío, prorrumpió en aparatosos llantos y se sumió en un pesar de índole casi...
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