La vida de los periodistas,que somos unos expositores elocuentes de unos conocimientos más bien epidérmicos, tiene sus pequeños sustos. Hace un par de días escuché a dos colegas, competentes tertulianos ambos, que afrontaron un bolo radiofónico en la mañana en que se había hallado un ala del avión malasio. El presentador les planteó el asunto y yo sufría mientras...
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