A ver si me acuerdo cómo era aquella historia judicial de un pueblo que era cabeza de partido. A estrados llegó la vista oral de un juicio de faltas por la clásica bronca de taberna. A uno que se le había calentado la boca con otro, no sé si discutiendo de cacerías o de mujeres, y el acaloramiento llegó a tal punto que le arreó una bofetada que por poco lo tira...
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