EL busto de Don Juan Carlos retirado del Ayuntamiento de Barcelona era mucho más que una estatua de bronce. Mucho más que la efigie del Rey cuyo inmenso legado democrático, tan innegable como extraordinario en la historia de España, empequeñece cualquier sombra. Mucho más que un recordatorio de la Constitución bajo cuyo andamiaje legal hemos transitado en paz...
Suscribete para leer la noticia completa:

