QUÉ pena, se acabaron las vacaciones. Concluida, o más o menos, la tragedia griega, vuelve por sus fueros –nunca mejor dicho– el más clásico de nuestros géneros teatrales, el entremés separatista.
El argumento de la obra es siempre el mismo y se resume en aquello de la montaña que parió un ratón. Primero una gran trompetería anuncia el final del imperio de la...
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