EL 22 de enero fue un día precioso para muchos idealistas europeos. En aquella jornada memorable descubrimos que el mundo no funciona como pensábamos. En realidad no es obligado pagar las deudas. El dinero crece en los árboles, como las manzanas y los albaricoques, por lo que basta con alargar la mano y repartirlo en cheques-regalo del Estado a «la gente». Tanta...
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