EN Sevilla, ciudad de duales barrocos, se da una de las contradicciones más hermosas del mundo. La plaza de los toros está en el barrio del Arenal, como han pregonado cien mil millones de coplas y catorce mil millones de poemas, muchos de ellos no malos: malísimos. Bueno, pues estando en El Arenal, es la única del mundo que no tiene arena. Arena, la de la plaza...
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