EN el ecuador del siglo XIX, Charles Dickens escribió «David Copperfield», la novela a la que guardó más cariño, porque fabula sobre retazos de su propia vida. Allí aparece un personaje que algunos tienen por favorito entre las criaturas dickensianas, Wilkins Micawber (otros nos quedamos con la bondad aventurera, casi infantil, del caballero Samuel Picwick, al...
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