Por una razón sencilla: a los muertos hay que honrarlos. Y a los asesinos, evitarlos
TOMÁS Caballero era portavoz de Unión del Pueblo Navarro en el Ayuntamiento de Pamplona. Lo fue hasta que un par de asesinos le vaciaron un cargador en la cabeza al salir de su despacho una mañana. Los asesinos eran de la ETA, claro. Tomás fue una de las 42 víctimas mortales que...
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