Un día después de que, junto con su hermano Pau, fuera galardonado con el premio Princesa de Asturias del Deporte, el pívot de la NBA se mostró ayer comprensivo con quienes «pacíficamente» dispensaron una sonora pitada al himno español durante la final de la Copa del Rey. Nada que objetar. Ahora bien: ¿diría lo mismo en EE.UU. si alguien se atreviera a pitar...
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