En su afán por preservar la presunción de inocencia, el Gobierno confunde –otra vez– la velocidad con el tocino. Una cosa es acabar con la denominada «pena de telediario» y otra impedir que los medios de comunicación puedan publicar imágenes del momento de la detención. Si el Gobierno reconoce que tiene problemas de comunicación, no parece que la mejor manera...
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