«Así es como acaba el mundo», dice Eliot: «no con un estallido; en un sollozo». José Miguel Santiago Castelo, al morir, se lleva un mundo consigo. Ese del cual él era señorial superviviente: mundo de la escritura con papel y estilográfica, mundo del libro en la penumbra, y del calor personal y del culto a la inteligencia. Un mundo que fue común, aún no hace tanto....
Suscribete para leer la noticia completa:

