Prefieres lo inmortal, tan periodísticamente contradictorio y bueno. Una buena persona. Así te han definido los que evocan, tan tristes, tu memorial de ausencias
TE escribo lentamente. Te escribo muy despacio, sin tiempo en el tintero, sin horas, sin teclado que marque el soniquete, sin ritmo ni sintaxis. Ni llantos ni elegías. Te escribo como el mar se rompe...
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