EN los años cincuenta, B. B. King llegó a tocar 346 conciertos al año. En uno de ellos cayó en un club de un villorrio ignoto llamado Twist, en esos espacios abiertos de Arkansas que no se acaban de abarcar con la mirada. Dos gañanes empezaron a pelearse junto a un calefactor de queroseno y el garito ardió como una falla. B. B. King se adentró en el fuego para...
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