COMO unos días es San Antón, porque me sale con barbas, como un autorretrato, y otros la Purísima Concepción, con celeste tinta de seise, perdonen que el artículo parezca hoy una de las personalísimas Postdatas con las que Andrés Amorós, a modo de media verónica, rematar suele sus bien plumeadas crónicas isidriles. Porque en muchos órdenes de la vida, la veteranía...
Suscribete para leer la noticia completa:

