NO sé qué dígito alcanzará Isabel II en un test de inteligencia. Pero dudo que tenga una mente a lo Grigori Perelman. Sin embargo, a sus 89 años continúa desempeñando su trabajo de reina con una competencia extraordinaria. Es asombroso: jamás mete la zueca. Meditando sobre el secreto de su dilatado éxito profesional, creo que atiende a que habla poco e improvisa...
Suscribete para leer la noticia completa:

