EL tópico estaliniano imponía al bolchevique ser «hombre de una materia diferente». Que no es la de los sueños shakesperianos, desde luego. Dice don Pablo Iglesias que no estaba así forjado su hasta anteayer camarada: «No es un hombre de partido». Tiene suerte, Monedero. En otro tiempo, no ajustarse a la materia consagrada hubiera tenido un coste muy distinto...
Suscribete para leer la noticia completa:

